
Los datos publicados por el Instituto Nacional de Estadística (INE) relativos al mes de enero reflejan un leve reajuste del 2,6% en el volumen global de transacciones, sumando 3.044 operaciones. Sin embargo, bajo esta aparente estabilización se esconde una dinámica a dos velocidades liderada de forma contundente por la obra nueva. La vivienda a estrenar ha experimentado un vigoroso salto del 20,7% interanual, alcanzando las 1.298 operaciones y pasando a representar un significativo 42,6% del total del mercado provincial, en claro contraste con la caída del 14,8% sufrida por la vivienda de segunda mano.
⇒⇒⇒Acceso a Informe de Síntesis actualizado «Claves Provinciales» (archivo pdf)
Este apetito por el producto de nueva construcción encuentra gran parte de su explicación en el perfil del comprador. Tal y como evidenciaban los datos del cierre de 2025, el inversor extranjero no residente supone ya el 27,3% de las operaciones totales. Este perfil de alto poder adquisitivo, que busca altos estándares de calidad y eficiencia, sigue absorbiendo gran parte de la nueva oferta y apuntalando a Málaga como el epicentro estratégico del eje mediterráneo, solo por detrás de gigantes demográficos como Madrid o Barcelona.
Junto al protagonismo de la obra nueva, el otro punto de interés de este inicio de año apunta a el crecimiento del flujo crediticio, formalizándose 3.058 hipotecas sobre viviendas, lo que supone un espectacular crecimiento del 90,4% respecto al mismo mes del año anterior. Este volumen arroja un dato estadístico sin precedentes recientes: la tasa de penetración hipotecaria ha superado el 100%, es decir, se han firmado más préstamos que viviendas vendidas, dejando muy atrás el 51,4% que se registraba hace tan solo doce meses. De todas maneras, el espectacular repunte del 92,2% interanual en la firma de hipotecas registrado este enero de 2026 en la provincia de Málaga debe interpretarse con mucha cautela, ya que muy probablemente responde en buena medida a un «efecto embudo» administrativo más que a un auge repentino de la demanda orgánica.
Con este escenario sobre la mesa, el gran desafío de Málaga sigue siendo aumentar el ritmo de construcción dar respuesta a la inversión, sin descuidar el necesario equilibrio para garantizar la accesibilidad residencial de la población local.


