
Los datos más recientes de la Encuesta de Población Activa (EPA), publicados por el Instituto Nacional de Estadística (INE) para el segundo trimestre de 2025, dibujan un panorama de contrastes para el mercado de trabajo en la provincia de Málaga. Si bien las cifras generales invitan a un cauto optimismo, un análisis pormenorizado revela una recuperación asimétrica, fuertemente dependiente de un único sector y con dinámicas de género que merecen una atención especial.
⇒⇒⇒Acceso a Informe de Síntesis actualizado «Claves Provinciales» (archivo pdf)
En la comparativa trimestral, el mercado laboral malagueño muestra un notable dinamismo. La ocupación experimentó un incremento de 31.900 personas, un dato robusto que se complementa con un descenso del desempleo en 12.100 personas. Simultáneamente, la población inactiva se redujo en 17.200 individuos, lo que sugiere un trasvase de personas hacia la búsqueda activa de empleo o la ocupación directa.
El análisis sectorial revela el origen de este crecimiento. El sector servicios ha sido el catalizador casi exclusivo de la creación de empleo, con un aumento de 40.700 ocupados respecto al trimestre anterior. Esta cifra no solo explica la totalidad del crecimiento neto, sino que también compensa las pérdidas registradas en el resto de los sectores productivos. La construcción ha perdido 5.600 empleos, la industria 1.900 y la agricultura 1.400, evidenciando una preocupante debilidad en los sectores secundario y primario en el corto plazo.
La perspectiva interanual confirma esta tendencia. En comparación con el mismo trimestre de 2024, el sector servicios ha añadido 38.000 puestos de trabajo. Sin embargo, la construcción emerge como la gran damnificada, con una pérdida de 20.300 empleos en los últimos doce meses, un dato de gran calado que apunta a dificultades estructurales más allá de una fluctuación coyuntural.
La evolución del empleo presenta una notable brecha de género. En el último trimestre, el aumento de la ocupación ha estado liderado de forma abrumadora por las mujeres, con 27.300 nuevas ocupadas frente a solo 4.500 hombres.
Más revelador aún es el comportamiento del paro. Mientras que el desempleo femenino descendió en 18.200 personas, el masculino, por el contrario, aumentó en 6.200. Este fenómeno se explica, en gran medida, por el descenso de la inactividad entre los hombres, muchos de los cuales han pasado a engrosar las listas del paro en su búsqueda de trabajo, mientras que las mujeres han transitado en mayor medida de la inactividad o el paro hacia la ocupación.
Al comparar con el segundo trimestre de 2024, la fotografía es igualmente compleja. La ocupación ha crecido en 19.800 personas y el paro ha descendido en 12.100. Sin embargo, y aquí reside una de las claves del análisis, la tasa de paro se sitúa en el 13,15%, lo que representa un aumento de 0,56 puntos en el último año. Este aparente contrasentido se produce porque la población activa (suma de ocupados y parados) ha crecido a un ritmo superior al de la creación de empleo, elevando la presión sobre el mercado laboral.
La tasa de actividad mejora, alcanzando el 59,88% (+1,06 puntos), y la tasa de empleo también asciende hasta el 52,01% (+0,60 puntos), reflejando un mercado con mayor número de participantes y un mayor porcentaje de la población en edad de trabajar que efectivamente tiene un empleo.
En resumen, el mercado laboral de Málaga muestra signos de vitalidad, impulsados por un sector servicios en plena expansión y una mayor incorporación de la mujer al empleo. No obstante, este crecimiento presenta una fuerte dependencia sectorial por el retroceso industrial y de la construcción.


