
Los recientes datos de ocupación hotelera correspondientes a abril de 2025, publicados por el Instituto Nacional de Estadística (INE), dibujan un panorama complejo para el sector turístico de la provincia de Málaga. Si bien el visitante internacional continúa siendo el pilar fundamental de la actividad, se observan señales de desaceleración, manteniéndose una dinámica dispar entre los mercados nacional y extranjero, todo ello en un contexto donde el efecto calendario de la Semana Santa introduce matices significativos en la interpretación de las cifras.
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Durante el mes de abril, los establecimientos hoteleros malagueños acogieron a 587.800 viajeros. De estos, una abrumadora mayoría, 416.249, procedían del extranjero, frente a 171.551 turistas nacionales. Esta composición subraya la orientación actual del destino respecto a los mercados internacionales. No obstante, la cifra total de viajeros experimentó una contracción del -2,3% en comparación con abril de 2024, dato negativo especialmente al considerar que la Semana Santa, un periodo de alta demanda, se celebró en marzo en 2024, mientras que este año incidió directamente en las estadísticas de abril.
El análisis desglosado por origen revela tendencias divergentes. Los viajeros españoles registraron un descenso interanual del -4,7%, lo que se traduce en 8.425 visitantes menos. Por su parte, el turismo internacional, aunque también decreció, lo hizo de forma más atenuada, con una variación negativa del -1,3%. Este comportamiento contrasta con el vigoroso crecimiento del 8,1% que este mismo segmento experimentó en abril del año anterior, sugiriendo una moderación en el ritmo de expansión.
El Acumulado del Año Refleja una Mayor Caída del Turismo Nacional
Si se amplía la perspectiva al primer cuatrimestre de 2025, la provincia contabilizó 1.648.630 viajeros alojados en sus hoteles. Este dato representa una disminución del -7,9% respecto al mismo periodo de 2024. Detrás de esta cifra global, se esconde una brecha considerable: mientras los turistas nacionales se redujeron en un notable -17,9%, los extranjeros lo hicieron en un -1,9%. En términos absolutos, cerca de un millón de visitantes internacionales frente a 0,55 millones de nacionales consolidan el rol preponderante del mercado foráneo, una tendencia que se ha afianzado tras el paréntesis pandémico que impulsó coyunturalmente al turismo doméstico. Los patrones estacionales también confirman esta dinámica: los españoles prefieren los meses estivales, mientras que los extranjeros muestran mayor inclinación por periodos como mayo y octubre.
Pernoctaciones: El Efecto Distorsionador de la Semana Santa
Curiosamente, el comportamiento de las pernoctaciones en abril ofrece una lectura distinta, influida decisivamente por la Semana Santa. El total de noches de estancia creció un 2,6% interanual. Este aumento se debió al segmento nacional, cuyas pernoctaciones se dispararon un 13,3%, a pesar de la menor afluencia de viajeros de esta procedencia. Las pernoctaciones de extranjeros, en cambio, se mantuvieron prácticamente estables. Este fenómeno apunta a una coyuntura de estancias más largas por parte de los turistas nacionales durante este periodo vacacional.
No obstante, en el cómputo acumulado del cuatrimestre, las pernoctaciones totales (5,4 millones) descendieron un -4,8%, lastradas principalmente por la caída del -16,3% en las estancias de nacionales. Las pernoctaciones de extranjeros también disminuyeron, aunque de forma más leve (-1%).
Indicadores Mixtos: Ocupación Estable, Menos Hoteles Abiertos, Más Empleo y Ligera Alza de la rentabilidad
Otros indicadores clave muestran una evolución heterogénea. La estancia media en abril se situó en 3,39 noches (frente a 3,23 en abril de 2024). El grado de ocupación por plazas apenas varió, alcanzando el 63,82% (63,86% en 2024). Sin embargo, el número de establecimientos abiertos descendió de 662 a 643. El empleo en el sector hotelero registró un incremento, con 16.701 trabajadores frente a los 15.836 del año anterior. Asimismo, los ingresos por habitación disponible (RevPAR) experimentaron una ligera subida, situándose en 89,65 euros, superando los 86,20 euros de abril de 2024.
Perspectivas y Desafíos: Entre el Interés Online y la Presión Inflacionista
De cara al futuro, las búsquedas online del término «Malaga» en la categoría de «Viajes», especialmente desde Alemania y Reino Unido, se mantienen elevadas, sugiriendo un interés sostenido para la temporada media y alta. Sin embargo, el horizonte no está exento de retos. La evolución de los precios, particularmente en los servicios de alojamiento, emerge como una amenaza palpable a la competitividad. El IPC interanual para este subgrupo en la provincia ha continuado su escalada, alcanzando un 8,9% en abril, lo que refleja tensiones en la estructura de costes que podrían influir en la demanda.
A ello se suma la volatilidad del entorno macroeconómico en mercados emisores europeos clave, caracterizado por incertidumbres políticas y débiles perspectivas de crecimiento. En contraposición, la inestabilidad geopolítica en otras regiones podría reforzar el atractivo de Málaga como destino seguro. El desafío para la provincia reside en equilibrar una oferta de calidad con una política de precios sensible a un viajero cada vez más consciente de los costes, en un esfuerzo por consolidar su posición en un mercado global competitivo y en constante fluctuación.


