El empleo supera los 781.000 afiliados y el paro baja de la barrera psicológica de los 100.000

El mercado laboral de la provincia de Málaga cerró el mes de junio de 2026 ratificando una dinámica de excepcional robustez macroeconómica. Los últimos registros oficiales de afiliación a la Seguridad Social y paro registrado no solo constatan la inercia alcista del primer semestre, sino que evidencian una tendencia hacia una madurez estructural alineada con los actuales paradigmas globales de desarrollo productivo.

⇒⇒⇒Acceso a Informe de Síntesis actualizado «Claves Provinciales» (archivo pdf)

La provincia ha alcanzado en junio la cifra histórica de 781.211 cotizantes activos. Este volumen representa un sólido avance intermensual del 1,29%, lo que se traduce en la incorporación neta de 9.917 nuevas altas respecto al mes de mayo. Sin embargo, el verdadero vigor del tejido empresarial malagueño se aprecia en la comparativa interanual, ya que el empleo creció un 3,79% frente a junio de 2025, sumando 28.534 trabajadores en doce meses. Esta evolución sostenida demuestra que el dinamismo laboral de Málaga ha comenzado a trascender la tradicional dependencia de la estacionalidad, apoyándose en una expansión más equilibrada y diversificada del tejido productivo.

Por regímenes, el Régimen General continúa siendo el motor de la contratación asalariada con 602.510 afiliaciones (+9.862 en el mes). Por su parte, el Régimen Especial de Trabajadores Autónomos (RETA) consolida 143.765 afiliados, tras sumar 616 emprendedores en junio. El hecho de que el autoempleo represente el 18,40% de la fuerza laboral dota a la provincia de un colchón de flexibilidad que podría actuar como un estabilizador sistémico clave ante volatilidades del mercado a corto y medio plazo.

Si bien el comercio (120.341 afiliados) y la hostelería (116.599 cotizantes, impulsado por el inicio de la temporada alta con +3.988 ocupados) retienen el liderazgo en volumen absoluto bajo el prisma de la Clasificación Nacional de Actividades Económicas (CNAE 2025), los sectores intensivos en capital humano y valor añadido ganan terreno de forma disruptiva. Las actividades sanitarias y de servicios sociales, empujadas por el cambio demográfico, consolidan 70.609 afiliados, superando a un motor histórico como la construcción (65.954 trabajadores). En la misma línea, el nodo tecnológico de telecomunicaciones y programación informática ya computa 21.125 profesionales, rebasando con holgura a las actividades inmobiliarias (18.614) y financieras (11.281). La industria manufacturera mantiene un papel de menor tracción, estabilizada en 31.204 afiliaciones.

Paralelamente, el desempleo registrado en el Servicio Público de Empleo Estatal (SEPE) ha experimentado un descenso intermensual del 3,1% (-3.123 personas), rompiendo a la baja la barrera de los cien mil para situarse en 99.084 desempleados. En términos interanuales, la caída es del 9,9%, lo que implica que 10.925 personas han abandonado el paro en el último año. La bajada mensual estuvo liderada por el sector servicios (-2.422 demandantes) y por el colectivo femenino, con 1.824 salidas de las listas frente a las 1.299 de los hombres.