
Los últimos indicadores hipotecarios, correspondientes a noviembre de 2025, dibujan un escenario de clara expansión crediticia que marca un punto de inflexión respecto a la primera mitad del año. Los datos señalan no solo un aumento cuantitativo en la firma de hipotecas, sino un cambio cualitativo en el perfil del comprador, que vuelve a recurrir intensamente a la financiación bancaria tras un periodo marcado por las compras al contado.
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El mes de noviembre ha registrado un dinamismo inusual para la época, con la formalización de 2.376 hipotecas sobre viviendas, lo que representa un salto interanual del 29%. Sin embargo, más allá del número de operaciones, lo verdaderamente significativo es el volumen de capital movilizado: el importe total prestado se disparó un 47,2%, impulsado por un encarecimiento del importe medio de las hipotecas, que alcanzó los 222.042 euros. Este aumento sugiere que la demanda en Málaga está dispuesta a asumir compromisos financieros mayores para acceder a la propiedad, validando la resistencia de los precios en la provincia y la mejora en las condiciones crediticias.
En noviembre, el 80% de las compraventas estuvieron respaldadas por una hipoteca, una proporción que no se veía desde octubre de 2023 y que supera en más de 16 puntos los registros del año anterior. Esto implica que, por cada diez viviendas vendidas, ocho requirieron financiación ajena. Este retorno al apalancamiento indica que el mercado ha agotado gran parte de la bolsa de compradores con liquidez inmediata y entra en una fase más tradicional, donde la salud del sector inmobiliario queda estrictamente ligada a las condiciones de acceso al crédito y a la política de tipos de interés.
Esta tendencia no es un hecho aislado de un solo mes, sino la confirmación de una trayectoria anual robusta. En el acumulado de enero a noviembre, el mercado hipotecario provincial ha crecido un 14,8% en número de firmas y un 12,2% en importe medio, consolidando una fase de expansión financiera.
En síntesis, la radiografía de finales de 2025 muestra un mercado inmobiliario en Málaga que mantiene su vigor, pero que ha mutado su estructura de capital. La provincia parece pasar de un modelo híbrido con fuerte presencia de capital propio a uno de clara dependencia crediticia.


