
El mercado laboral malagueño ha demostrado una excepcional robustez durante el mes de mayo. A las puertas de la temporada estival, la provincia no solo se apoya en el tradicional impulso turístico, sino que evidencia un crecimiento estructural diversificado que acerca la cifra de parados a la barrera psicológica de los 100.000.
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El pulso económico de la provincia de Málaga ha marcado un nuevo hito macroeconómico. Según los últimos datos publicados por la Seguridad Social y el Servicio Público de Empleo Estatal correspondientes a mayo de 2026, la región ha experimentado una fuerte aceleración en la creación de puestos de trabajo acompañada de un descenso generalizado del desempleo.
La provincia ha cerrado el mes con 771.294 cotizantes, lo que se traduce en un avance intermensual del 1,31% (10.002 nuevas altas respecto a abril). La perspectiva interanual es aún más reveladora: Málaga cuenta hoy con 25.966 trabajadores más que hace un año, un incremento del 3,48%.
El Régimen General sigue siendo el motor principal con 592.647 efectivos. Sin embargo, el ecosistema emprendedor malagueño demuestra una gran resiliencia, ya que el Régimen Especial de Trabajadores Autónomos (RETA) suma ya 143.149 afiliados tras incorporar 962 nuevos profesionales en el último mes. Este colectivo representa casi el 19% de la fuerza laboral, actuando como un importante estabilizador económico.
En paralelo a la creación de empleo, las listas del desempleo han experimentado una significativa reducción. El paro registrado ha bajado en 2.208 personas, situando el total de desempleados en 102.207. A nivel interanual, la caída es muy destacada, dado que hay un 9,2% menos de parados que en mayo del año anterior, lo que equivale a 10.365 personas que han abandonado el desempleo en los últimos doce meses.
A pesar de las excelentes cifras macroeconómicas, la radiografía sociolaboral advierte de vulnerabilidades persistentes. El modelo económico malagueño sigue mostrando una profunda dependencia del sector terciario, que aglutina el 72,8% del total de desempleados. Además, la distribución sociodemográfica del paro evidencia problemas estructurales graves para ciertos colectivos, ya que el 59,5% de los parados tiene 45 años o más, lo que refleja la dificultad del mercado para reabsorber perfiles senior. Además, el paro femenino supone el 60,4% del total, consolidando una brecha de desigualdad crónica.
En definitiva, Málaga dibuja un escenario de progreso dual. Por un lado, exhibe un formidable volumen de arrastre gracias al turismo y a un emergente «hub» tecnológico y sociosanitario. Por otro, se enfrenta al reto ineludible de integrar de forma equitativa a los mayores de 45 años y a las mujeres en esta nueva etapa de expansión.


