
La Encuesta de Población Activa del primer trimestre de 2026 constata un repunte coyuntural del paro derivado del fin de la temporada invernal, un efecto mitigado por la creación interanual de más de 47.000 puestos de trabajo.
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El análisis del mercado de trabajo en la provincia de Málaga durante el primer trimestre de 2026 revela una dinámica económica de doble velocidad. Los datos más recientes de la Encuesta de Población Activa (EPA), publicados por el Instituto Nacional de Estadística (INE), reflejan el previsible peaje de la estacionalidad a corto plazo, compensado holgadamente por una trayectoria interanual de notable robustez estructural. Igualmente, la radiografía laboral de la provincia confirma que se acentúa su hiperterciarización y evidencia una transformación cualitativa en la que la mujer se erige como el motor de la evolución de la ocupación.
En la comparativa intertrimestral, el fin de las campañas ligadas al tramo final del ejercicio anterior ha dejado su impronta estadística. Entre enero y marzo, la provincia registró una destrucción neta de 7.200 puestos de trabajo y un incremento del desempleo en 8.200 personas. Sin embargo, el desglose de esta corrección coyuntural desvela una acusada asimetría por sexos: el reajuste ha recaído en su totalidad sobre la población masculina, que anota 12.000 ocupados menos y un trasvase de 8.100 hombres hacia la inactividad. Por el contrario, el mercado laboral femenino ha exhibido una resistencia inusual para un primer trimestre, logrando generar 4.800 nuevos empleos y manteniendo su volumen de desempleo prácticamente estable.
Para comprender la verdadera salud del ecosistema productivo malagueño es preciso abstraerse del ruido estacional y observar la perspectiva a doce meses vista. En términos interanuales, la evolución del territorio resulta marcadamente expansiva. En comparación con el primer trimestre de 2025, la economía provincial ha sido capaz de sumar 47.200 nuevos ocupados (un incremento relativo del 6,2%) y reducir las listas del paro en 15.700 personas (una caída interanual del 11,9%).
Este dinamismo sostenido ha permitido una notable mejoría en los indicadores macroeconómicos de la provincia. La tasa de actividad se sitúa ya al borde del 60% (59,85%), mientras que la tasa de paro experimenta una contracción de 2,20 puntos porcentuales hasta situarse en el 12,59%, absorbiendo con éxito el ensanchamiento de la base de cotizantes.
La arquitectura de este crecimiento, no obstante, obedece a un patrón sumamente concentrado. El empleo provincial pivota de forma casi exclusiva sobre el sector servicios, que aglutina a 681.000 trabajadores y representa más del 84% de la fuerza laboral. Este macrosector se distancia abismalmente de actividades secundarias como la Construcción (63.600 ocupados), la Industria (41.900) o la Agricultura (20.500), sectores de tradicional mayoría masculina que en la actualidad enfrentan fases de estabilización o reajuste debido al tensionamiento de los costes operativos.
Precisamente, esta hiperterciarización es posiblemente el factor subyacente que explica la feminización del nuevo empleo. De los más de 47.000 puestos de trabajo generados en el último año, el 86% (40.700) han sido ocupados por mujeres. Este avance estructural refleja que la economía de Málaga está diseñada hoy para demandar el perfil laboral asociado a la hostelería, el comercio y los servicios sociosanitarios. El desafío institucional para los próximos ejercicios consistirá en garantizar que este extraordinario volumen de empleo asociado al sector servicios logre un incremento de la productividad y los salarios medios, evitando así que la fuerte creación de puestos de trabajo conviva con un estancamiento de la renta disponible real en un entorno de elevados costes de consumo y residenciales.


