
El dinamismo habitual del mercado inmobiliario de Málaga ha marcado una pausa durante el mes de octubre de 2025. Según los últimos datos publicados por el Instituto Nacional de Estadística (INE), la provincia registró un total de 3.451 transacciones de compraventa, lo que representa un retroceso interanual del -6,7%.
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El dato más llamativo de la estadística de octubre reside en la vivienda nueva. Tras meses de subidas sostenidas, este segmento contabilizó 1.215 operaciones, lo que se traduce en una caída del -12,3% respecto al mismo mes del año anterior. A pesar del descenso, la obra nueva aumenta su peso específico en la provincia, abarcando el 35,2% del total de las firmas.
Por su parte, el mercado de vivienda usada, que aglutina el grueso de las operaciones, mostró un comportamiento más estable aunque igualmente negativo. Se registraron 2.236 ventas, lo que supone un descenso del -3,3% en comparación con octubre de 2024.
Pese al tropiezo de octubre, la perspectiva anual sigue siendo favorable para el ladrillo malagueño. Si ampliamos el foco a los diez primeros meses de 2025, la provincia acumula 31.127 ventas, un dato que supera en un 5,9% al registrado en el mismo periodo del año anterior. Cabe recordar que 2024 cerró con un total de 35.385 transacciones (+4%), un año donde la obra nueva se disparó casi un 58% mientras que la usada sufrió una corrección cercana al 10%.
En el contexto nacional, Málaga reafirma su condición de motor inmobiliario. A pesar del dato mensual, la provincia se mantiene como el tercer mercado de España en venta de vivienda nueva, situándose solo por detrás de gigantes como Madrid y Barcelona. En el cómputo global de compraventas, Málaga ocupa la quinta posición (tras Barcelona, Madrid, Alicante y Valencia).
En este escenario, parece evidente que el principal desafío para la provincia a corto y medio plazo es la armonización de la oferta. El mercado malagueño se enfrenta a la difícil tarea de responder a una doble presión: por un lado, una demanda exógena de alto poder adquisitivo (inversores internacionales, teletrabajadores y jubilados europeos); y por otro, la urgente necesidad de satisfacer la demanda residencial local, un factor indispensable para garantizar la cohesión social y el desarrollo económico sostenible de la provincia.


